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martes, 24 de junio de 2014

La barrita milagrosa para curar los golpes



Desde el mismo momento en que son capaces de ponerse a cuatro patas y comenzar a gatear los bebés, los padres tenemos que lidiar con todo tipo de golpes, porrazos y magulladuras que les harán berrear como posesos mientras tratamos de calmarlos.

Y de recordatorio de nuestra torpeza cuidándoles, tendremos un bonito moratón, una rojez, un chichón… ¿O no?


El caso es que hay un remedio de esos que parecen de la teletienda, uno de esos inventos milagrosos que lo curan casi todo en segundos, sin esfuerzos y a poco precio. Aunque en esta ocasión, si es cierto lo que promete.

El producto es un stick similar a los protectores labiales aunque de bastante más diámetro, se llama Arnidol, cuesta unos 9 euros en farmacias y tiene su equivalente “low cost” incluso en Mercadona.

¿Y para qué sirve exactamente? Pues se trata de un ungüento de abuela en formato moderno. En realidad es árnica, un remedio tradicional para golpes y moratones. Al aplicarlo, refresca la zona y tiene acción vasoconstrictora. Dicho en cristiano, calma el golpe como si aplicaramos frio a la zona y evita que se forme un gran moretón o una rojez.

Dicho más claro todavía. Tu bebé acaba de arremeter con la cabeza contra el marco de una puerta o la pata de una mesa, se sienta de culo y te mira para comprobar que estas atento a él. Entonces empieza a llorar como si el mundo estuviera a punto de desaparecer mientras que tú te acercas apresuradamente. La frente comienza a arder y ponerse roja y alguien te ofrece una moneda para que aprietes la zona y no salga chichón.  ¿Te suena la escena?

Pues la solución es tan fácil como abrir el stick de árnica, untar bien la zona y consolar al bebé. En unos momentos, la rojez remitirá o al menos no irá a más y el chichón no llegará a aparecer. Eso sí, el beso del “sana, sana culito de rana” dalo antes, porque si no descubrirás que la pringue que acabas de untar en la frente del bebé sabe a demonios mentolados.

Y si, es así de sencillo y efectivo. Yo no me lo creía, pero curiosee un poco por la red, pregunte a alguna otra madre y todas coincidían en que el invento funciona. Lo compré y creedme, es la mejor inversión hecha en mucho tiempo.

Y para prueba lo que me ha motivado a escribir este artículo. Mi nena de dos añitos se tropezó y cayó de rodillas. Contra todo pronóstico, no se puso a llorar. Salio corriendo hasta la habitación y estaba intentando abrir el cajón donde está guardado el stick cuando llegué. Tenía las rodillas bastante coloradas ya, pero mantenía la compostura. Le di “barrita milagrosa”, un par de besos… ¡Y a jugar!

Apenas tiene contraindicaciones. Solamente no aplicarlo en heridas abiertas, ni en quemaduras. Y la peor de todas, no dejártelo en casa cuando salgas al parque.

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