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miércoles, 8 de julio de 2015

¡A comer!



A pesar de lo que mucha gente cree, soy un impaciente, un “ansias”. Por eso, como buen padre, estoy deseando que mi niña echara su primera caquita, hiciera sus primeros ruiditos, y comiera sus primeros Aspitos pures.


Bueno, pues ha llegado el momento… y odio a mi pediatra. ¿Pues no se le ocurre otra cosa que decirnos que podemos empezar a darle para merendar papillas de fruta un lunes? ¡Que yo por la tarde trabajo! ¡Que me lo pierdo!  Y si te lo estas preguntando ¡no! No le puedo decir a mi mujer que empezamos el fin de semana, porque ella está tan impaciente como yo.

De hecho, como la hermanita se desayuna un zumo de naranja antes de la leche con galletas, ya nos habíamos adelantado y “mojado accidentalmente y sin intención” el chupete en zumito unos días antes. Ahora cuando nos ponemos a desayunar nos mira con impaciencia y empieza a chillar, como diciendo ¡Eh! ¡Que se os olvida mi zumo!

Lo cierto es que según cuenta mi mujer, que lo está disfrutando como una enana, le encanta la papilla, y eso que es la peor época para la naranja, por mucho que la mezcles con esa harina insípida que llaman papilla de cereales. Pero todo tiene su contrapartida. ¿Imaginas las consecuencias de mezclar la vacuna del rotavirus (para proteger de gastroenteritis  víricas) con los primeros zumos naranjosos?


He visto a algunos amigos sudar tinta china para dar de comer a sus angelitos, así que estoy contento y feliz de que mi pequeñaja apunte maneras, como papa.

Ya os iré contando que tal su primer Aspito. Porque no va a tardar, os juro que no va a tardar.

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